
Calle Venus CC BY-SA OmniaPESLaMina | Wikipedia
La Mina
Área urbana de Barcelona, municipio de Sant Adrià del Besòs
1. Introducción
El barrio de la Mina se encuentra en el extremo noreste de la ciudad, dentro del municipio de Sant Adrià del Besòs y cercano al límite urbano de Barcelona. La Mina constituye el tercer barrio más extenso del municipio, abarcando un área total de 380 hectáreas que incluye el río Besòs, cuyo curso natural divide el área en dos partes de dimensiones desiguales. Desde sus inicios, la planificación territorial y urbanística de La Mina ha estado marcada por un proceso sumamente problemático y controvertido, caracterizado por las dificultades sociales inherentes inicialmente a la economía española y por los intereses y las decisiones políticas de las autoridades autonómicas y locales. Históricamente, este barrio comenzó a poblarse a mediados del siglo XX en torno a infraestructuras de industrias pesadas, como la central eléctrica del Besòs, una incineradora y una depuradora de aguas. Este desarrollo fue parte de un plan urbanístico estratégico para realojar a personas desplazadas por un programa de erradicación de las barracas en Barcelona.
La Mina ha sido un barrio estigmatizado desde sus inicios precisamente por la acogida de miles de personas procedentes de diferentes barriadas, incluyendo una importante población gitana, por su rápido crecimiento y densificación, por la falta de infraestructuras y servicios básicos, y por la presencia de problemas sociales y urbanos. A pesar de los esfuerzos urbanísticos y programas sociales implementados a lo largo de los años, La Mina ha persistido como un ejemplo de chabolismo vertical, con problemas relacionados con la droga, la delincuencia y la exclusión social. No obstante, desde el año 2000, ha experimentado en las zonas de su alrededor una renovación urbana significativa, con la construcción de nuevos edificios y equipamientos, incluyendo el espacio del Fórum, el Campus Universitario Diagonal-Besòs y viviendas de alto standing frente al mar.
2. Orígenes
En sus inicios, el área este del límite entre Barcelona y Sant Adrià de Besòs estaba integrada en el ambicioso Plan de l’Eixample, concebido en 1863 por el ingeniero Idelfons Cerdá. Cerdà imaginó un vasto espacio verde en la zona este, que serviría como pulmón para la ciudad. Sin embargo, el plan se enfrentó al obstáculo de la propiedad municipal de los terrenos circundantes, lo que limitó su ejecución. A finales del siglo XIX, con la llegada de la Exposición Universal de 1888, el Ayuntamiento de Barcelona intentó consolidar su control sobre los municipios vecinos, proponiendo una ley de anexión para incorporar los territorios dentro de un radio de 6 km de la ciudad. No obstante, Sant Adrià, al ubicarse justo en el límite de ese radio, permaneció independiente, una situación que alimentó continuos conflictos y disputas con Barcelona. El deseo de expansión urbana de Barcelona se entrelazó con la estrategia de relegar ciertos servicios e infraestructuras “no deseadas” hacia las áreas periféricas, como fue el caso del margen derecho del Besòs. Estas instalaciones incluían cementerios y cárceles, lo que convirtió la zona en un espacio marginal, y con el tiempo, ideal para el desarrollo industrial. A partir de las primeras décadas del siglo XX, Sant Adrià fue sometida a presiones de la industria que buscaba aprovechar la ubicación estratégica entre Barcelona y el Besòs. A pesar de los esfuerzos de Sant Adrià por proteger sus tierras, el crecimiento industrial impulsado por los intereses barceloneses fue inevitable, y esta franja pasó a ser un “territorio en disputa” debido a los conflictos de propiedad y desarrollo entre ambos municipios.
En los años 50 y 60, la política urbanística de la dictadura franquista intensificó el uso de esta zona como un área de expansión de viviendas para reubicar a familias que vivían en asentamientos informales en Barcelona. Sin embargo, este proceso de “verticalización” del barraquismo no resolvió los problemas sociales subyacentes; al contrario, trasladó las precarias condiciones habitacionales y la marginalización social hacia el nuevo polígono. La falta de servicios básicos y de una planificación social adecuada resultó en problemas de adaptación para los nuevos residentes, a menudo provenientes de entornos rurales y con pocos recursos económicos. Durante los años 70, estas deficiencias se exacerbaron, y presentaron nuevos problemas sociales, como el aumento de la delincuencia juvenil y la drogadicción. La heroína, en particular, tuvo un impacto devastador en la comunidad de La Mina, generando un grave problema social al tiempo que una imagen de estigmatización en los medios de comunicación que retrataron el barrio como un epicentro de criminalidad. Estas representaciones contribuyeron a construir un imaginario del barrio como un lugar “peligroso,” “delincuente” y “navajero,” lo cual impactó negativamente su percepción.
Tras el fracaso del gran proyecto olímpico de 1992 destinado a impulsar la supuesta transformación de La Mina con las prometidas viviendas de protección oficial sin construir, los grandes proyectos ideados para La Catalana sin ejecutar y las problemáticas sociales que seguían inexorables, una década más tarde, en 2004, Barcelona volverá a ver en el Fórum Universal de las Culturas una nueva oportunidad política y especulativa. Sin embargo, este proceso de transformación urbana significó una vez más un estrepitoso fracaso que no estuvo exento de críticas. La colosal operación urbanística e inmobiliaria supuso destinar recursos públicos a proyectos que beneficiaban principalmente a intereses privados, como el sector inmobiliario y turístico.
En el año 2000, se estableció el Consorci del Barri de La Mina (CBM) como un esfuerzo conjunto entre diferentes niveles de gobierno para implementar el Pla de Transformació Integral del Barri de La Mina (PTBM) 2000-2010, con un presupuesto inicial de 170 millones de euros. Este plan abarcaba proyectos ambiciosos como la creación de un campus universitario, áreas comerciales, y una mezcla de viviendas libres y de protección oficial. El CBM también incluyó en su estrategia la apertura de equipamientos educativos y sociales en el barrio, además de la construcción de un polideportivo y una biblioteca.
Uno de los objetivos clave del PTBM era romper con el estigma que rodeaba a La Mina y promover una mayor cohesión social. Aun así, la ejecución del plan no estuvo exenta de dificultades. La fragmentación en la distribución de viviendas y la falta de planificación de servicios adecuados hicieron que muchos de los residentes se sintieran desplazados o excluidos de los beneficios de la renovación. La demolición de bloques en áreas como la calle Venus, que originalmente albergaba a familias de bajos ingresos, creó tensiones adicionales y una sensación de «desplazamiento indirecto» de la población original del barrio.
A pesar de las iniciativas de renovación y la inversión en infraestructuras, La Mina aún enfrenta problemas de exclusión y precariedad habitacional. La cada vez más predominante barrera física y simbólica que se abre paso en el barrio, con la instalación del nuevo Campus Diagonal-Besòs de la Universitat Politècnica de Catalunya inaugurada en 2016, las nuevas viviendas y los lujosos edificios que incluyen hoteles con piscinas y caros inmuebles de las zonas colindantes y la zona del Fòrum, arrincona y presiona cada vez más a los habitantes de La Mina. La falta de financiamiento a largo plazo y de un marco administrativo estable han limitado el impacto de los planes sociales, que se han enfocado principalmente en la contención de problemas inmediatos sin una visión integral a futuro. La creciente presencia de lujosos desarrollos inmobiliarios y complejos hoteleros en el área ha añadido una dimensión de desigualdad social, que se refleja en la creciente división entre las zonas renovadas, como la «Mina Pija», y las áreas tradicionales.
3. Población y habitantes
Atendiendo a los datos actuales, en 2023 la población regularmente residente en La Mina está formada por un total de 10.417 habitantes con una densidad de población de 14.727 hab./km². Uno de los datos relevantes es que el 20,8% de su población está constituido por personas extranjeras, siendo Asia y América los continentes de mayor procedencia. A pesar de no tener cifras específicas sobre el barrio de la Mina en cuanto a los países de origen, China, Pakistán y Marruecos serían las naciones con más población en el municipio. Cabe resaltar que, si bien los datos no han cambiado de forma significativa durante la última década, sí que en los últimos anuarios municipales oficiales, las cifras de los residentes europeos, como rusos, italianos, franceses, holandeses o alemanes aparecen cada vez en mayor proporción. Especialmente remarcable es el caso de las personas de procedencia rusa: en el 2021 aparecían registradas 47 personas, mientras que en 2024 esa cifra se ha quintuplicado con un total de 234 personas (Ajuntament de Sant Adrià de Besòs 2024). En efecto, los residentes de ‘La Mina Pija’ provienen mayoritariamente de las clases media-alta de naciones económicamente más estables, como Estados Unidos, Rusia, Francia o Alemania, que reconfiguran las estadísticas poblacionales del barrio.
Otro de los datos significativos es que a pesar de que el analfabetismo en el barrio sigue decreciendo, La Mina cuenta con 244 personas registradas, acumulando el 63,7 % del total del municipio. Dentro de esta categorización, la población española acumularía el 96,4% de la población frente al 3,6% de los extranjeros, siendo las mujeres el género con más incidencia, especialmente entre las mayores de sesenta años (Ajuntament de Sant Adrià de Besòs 2024). El único dato discordante es el alto porcentaje de personas registradas como analfabetas de entre veinte a veintinueve años que aparecen en los datos oficiales (Tabla 2).
La renta familiar bruta disponible por habitante de Sant Adrià de Besòs es de 15.885 euros, frente a los 21.847 euros de Barcelona en 2021 (Idescat 2024).
4. Principales problemáticas
- Tasa alta de desempleo
- Marginalización y estigmatización
- Desplazamiento indirecto
- Economía informal
- Tasa de pobreza elevada entre la población del barrio
- Tráfico de drogas, narcotráfico
- Violencia y abandono institucional
5. Intervenciones de la administración
1953 Aprobación del Plan General de Ordenación Urbana de Barcelona y su zona de influencia, mejor conocido como primer Plan Comarcal. Los terrenos de La Mina se califican como “zona residencial urbana intensiva de bloques aislados”.
1968 Entre éste y el año sucesivo empieza la demolición de la mayoría de la Mina rural.
1969 El PMVB empieza, bajo la dirección de Xavier Subias, las obras de la primera fase de construcción del “polígono de La Mina” con la edificación de un primer bloque de 90 pisos.
1972 Se empiezan los trabajos de urbanización y fundamentación del barrio de La Mina Nova.
1974 Entre el año precedente y éste, se termina la ocupación residencial de La Mina con una población de personas provenientes de diferentes barrios de barracas de Barcelona, sobre todo del Camp de la Bota, el Petit Pequín, La Perona, Can Tunis, Montjuϊc, Casa Atúnez, Riera Blanca, etc.
1983 Aprobación del Pla Interdepartamental d’Actuació Especial a la Barriada de La Mina. El plan, conocido como Plan de Urgencias de La Mina (PUM), se aprueba sin dotaciones presupuestarias específicas.
1989 El 8 de mayo el PMVB traspasa la gestión del barrio de La Mina al Ayuntamiento de Sant Adrià. Los terrenos de La Catalana son vendidos por REGESA a la empresa IDEASA.
1993 Aprobación definitiva de la Modificación del PGM con prescripciones que imposibilitan el desarrollo de la propuesta inicial.
1998 En marzo se constituye el Consorci del Besòs, concebido como una entidad con “competencias urbanísticas” por un periodo de 50 años. Se presenta una primera propuesta denominada “Pla de transformació del barri de La Mina”.
2000 En septiembre se constituye el Consorci del Barri de La Mina (CBM), entidad formada por la Generalitat, la Diputació de Barcelona y los ayuntamientos de Sant Adrià y Barcelona. A partir de ese mismo mes, empiezan diferentes estudios previos al proceso de transformación urbanística y social de La Mina.
2001 El Ayuntamiento de Sant Adrià aprueba una versión inicial del Plan Especial de Reforma Integral de la Mina (PERI).
2002 Se presenta públicamente el denominado Plan de Seguridad Integral de La Mina.
2003 Se empiezan las primeras obras del PTBM. La primera intervención de carácter urbanístico prevista en el PERI es la construcción de la nueva comisaría de Mossos d’Esquadra, inaugurada el 1 de enero de ese año. El 8 de marzo, numerosos vecinos de La Mina protestan contra el trabajo los Mossos, que consideran “exageradamente violento y vejatorio hacia la población gitana” del barrio.
2004 A partir de ese día, el PTBM empieza a potenciar su vertiente urbanística edificando, a lo largo de la Rambla, toda una serie de nuevos equipamientos sociales, educativos, culturales y deportivos. Entre el 9 de mayo y el 26 de septiembre se celebra, a escasos metros de La Mina, el Fòrum de les Cultures.
2005 A principios de ese año, la promotora inmobiliaria Reyal Urbis se adjudica la propiedad de la mitad de los solares disponibles en La Mina y obtenidos tras la reparcelación impulsada por el PERI.
2006 En verano, el Consell de Govern de la Generalitat considera ampliar el plazo originariamente establecido para el PTBM acordando “adecuar la duración del Consorci del Barri de La Mina al cumplimiento de su finalidad”.
2007 A finales de ese año se completan las obras de edificación de la gran mayoría de la vivienda libre del sector C3, destinada a personas ajenas al barrio.
2008 Estalla la famosa “crisis económica” a escala global y las inmobiliarias privadas empiezan a perder interés en la compra de los restantes solares disponibles en La Mina. La paralización de la subasta en curso acaba dificultando seriamente la financiación de las viviendas de protección oficial (VPO) destinadas a los vecinos afectados por las obras de remodelación del barrio.
2009 El CBM se ve obligado a pedir un préstamo hipotecario de 46 millones de euros a los bancos para proceder a la edificación de la VPO.
2010 Finalizan las obras de construcción de la VPO y el PTBM obtiene una prórroga hasta el 2013.
2011 A mediados de ese año, el Ayuntamiento de Sant Adrià empieza a hacer oficialmente marcha atrás respecto al derribo del bloque Venus, insinuando la probabilidad de que finalmente la operación podría no llevarse a cabo.
2013 Segunda prórroga del PTBM hasta el 2015.
2008 y 2014 Se erigieron viviendas destinadas tanto a realojar a las familias afectadas por los planes de demolición de los edificios en la calle Venus y las secciones centrales de Marte, Levante y Estrellas, como a proporcionar VPO.
2016 Se inaugura el nuevo Campus Diagonal-Besòs de la Universitat Politècnica de Catalunya.
6. Acción vecinal
Las luchas actuales por la demolición y necesidad de rehabilitación del bloque Venus en La Mina. (ver noticia de El Salto Diario)
El taller de costura AlfaCostura en La Mina surgió en 1982 como parte del programa colectivo de alfabetización de la población del barrio y en respuesta a una serie de necesidades identificadas en la comunidad, que incluían la falta de oportunidades económicas y sociales para las mujeres del barrio. Esta iniciativa se inició con el propósito de proporcionar capacitación en costura y habilidades textiles a las mujeres locales, con el fin de dotarlas de herramientas prácticas para la generación de ingresos adicionales o incluso la posibilidad de iniciar sus propios emprendimientos en el campo de la confección al tiempo que se intentaba fomentar la instrucción y alfabetización. Mariem Gil, la gestora y profesora de la asociación hasta hoy, llegó a la Mina tras saber que buscaban personas con titulación para dar clases junto con Montserrat Pujol, referente en el área educativa y en los movimientos comunitarios del barrio a lo largo de su historia.
A principios de los años 80, el primer taller de AlfaCostura se estableció en el Casal Juvenil, en la buhardilla. Posteriormente, se tuvieron que trasladar a la calle Marte, donde se ofrecían dos talleres: el pre-taller y el taller. El pre-taller estaba dirigido a mujeres que enfrentaban graves problemas personales y sociales, como adicciones, situaciones de violencia doméstica o que se encontraban de permiso penitenciario. Con el tiempo, el taller se mudó nuevamente al Centro Cívico, ocupando el espacio previamente utilizado por la escuela de adultos. Sin embargo, este traslado fue temporal, ya que el cierre del Centro Cívico obligó a AlfaCostura a buscar una nueva ubicación. Durante un breve período, el taller operó en una iglesia local antes de recibir un nuevo espacio por parte del ayuntamiento en 2002, donde se establecieron hasta la fecha actual.
