¿Cómo se sostiene la vida allí donde las instituciones no llegan o donde las crisis golpean con más fuerza? ¿Qué estrategias tejen las propias comunidades para cuidar, resistir y salir adelante?
REDSIST es un proyecto de investigación que nace para responder a estas preguntas desplazando la mirada tradicional. No pretendemos analizar las periferias urbanas desde una «torre de marfil» académica ni mediante diagnósticos técnicos ajenos a la realidad. Nuestro punto de partida ha sido poner en práctica una ética de los cuidados, la co-creación y el no-extractivismo: investigar con los territorios, reconociendo la autoría y la sabiduría de quienes los habitan, en lugar de utilizar sus historias como mero material de estudio.

A lo largo del proyecto hemos combinado la investigación social con una perspectiva de género de mirada amplia, el lenguaje de las narrativas audiovisuales y la elaboración de contra-cartografías para visibilizar la infraestructura invisible del apoyo mutuo.
De la teoría a la praxis viva: Aprendizajes situados en tres metrópolis
El trabajo de campo de REDSIST se ha desarrollado en tres contextos urbanos complejos —los márgenes de Barcelona, Madrid y València—, donde el contacto directo con la realidad nos ha permitido contrastar los a priori teóricos con las dinámicas vivas de cada territorio:
València (L’Horta Sud)
El impacto desolador de la DANA y la necesidad de reorientar nuestro trabajo hacia este territorio nos brindó la oportunidad de comprender en tiempo real cómo las infraestructuras informales de supervivencia, la solidaridad vecinal y la autogestión se activaban de manera inmediata y a lo largo del tiempo para suplir las fisuras institucionales y sostener la vida tras la catástrofe.
Barcelona (La Mina, Roquetes, Huertas Mirabal)
En un territorio históricamente hiper-analizado y superpoblado de intervenciones externas como La Mina, aprendimos que la voz y la memoria acumulada da cuenta de una sabiduría política insustituible. Los saberes prácticos situados prevalecen también en barrios como Roquetes, donde las mujeres siguen tejiendo redes de cuidado intergeneracionales en comunidades de menor enraizamiento. Los mapas de Huertas Mirabal nos han explicado también cómo la actividad agrícola para el autoabastecimiento da lugar a la vida en espacios de descarte urbanístico.
Madrid (Cañada Real y Las Sabinas)
Reafirmamos que el interés investigador jamás debe prevalecer sobre los derechos fundamentales ni sobre el respeto a las comunidades, evitando a toda costa la instrumentalización. Somos responsables de haber desarrollado una labor discreta y no-invasiva en la Cañada Real, así como un trabajo de cocina lenta y de alto calado en Las Sabinas, donde pusimos las herramientas del conocimiento académico al servicio directo de las vecinas y vecinos en la búsqueda de soluciones a la crisis habitacional y a su comunicación pública.

Diálogos de igual a igual
Queremos poner en valor los contenidos de los seminarios de investigación del proyecto. Concebidos inicialmente como espacios de trabajo interno, estos encuentros generaron un debate muy fructífero en torno al urbanismo crítico, la investigación activista, el activismo indagante, la ética de los cuidados, las metodologías no-extractivistas o la intersección de disciplinas como el derecho constitucional, la comunicación audiovisual y los estudios sobre justicia espacial. Tuvimos la suerte de poder contar con personas externas al proyecto (de dentro y fuera de la academia) con las que pudimos elevar el debate al nivel de lo tangible, en cuanto a posibilidad de aplicar los conocimientos co-generados. El desarrollo del trabajo de campo en los distintos emplazamientos, así como la generación del material resultante, no hubieran sido posibles sin esa interacción.
Al constatar la potencia de estos intercambios, comprendimos la necesidad de abrir y extender sus contenidos para demostrar que un proyecto de investigación puede —y debe— ser un espacio de reciprocidad, donde los saberes teóricos y las vivencias de la calle dialogan sin jerarquías.

Devolución social
Como resultado de este recorrido compartimos las principales herramientas, publicaciones y piezas que devuelven a la sociedad el conocimiento construido colectivamente:
Decálogo
El decálogo Compromisos éticos para la investigación con colectivos en situación de supervivencia, donde hemos recogido las claves de la investigación participativa y la ética del cuidado a partir de los debates y la experiencia del proyecto. No se trata de un documento solamente dirigido al mundo de la investigación, sino también a los colectivos que la academia convierte en objeto de estudio y que a menudo no tienen una guía clara sobre lo que cabe esperar y lo que se puede exigir de la investigación ética.
El libro REDSIST (Editorial Icaria)
Co-crear desde los Márgenes: Saberes, Cuidados y Resistencias Urbanas (Editorial Icaria, 2026) es una obra colectiva nacida de los seminarios del proyecto. Se desarrolla como un compendio de aportaciones que sintetiza los debates teóricos sobre los márgenes urbanos y las redes de apoyo mutuo ante las crisis habitacionales o ambientales, así como su correlación metodológica con la investigación/acción no extractivista. En sus páginas se abordan temas como el derecho a la vivienda, la ética de los cuidados, la autoría del conocimiento y del discurso, el consentimiento que media entre el relato de lo privado y el relato de lo público, la transversalidad de la perspectiva de género, los retos que plantea el uso no instrumentalista ni instrumentalizante de las contra-cartografías o el papel del lenguaje audiovisual en la co-creación de otras narrativas.

El podcast «La Malla»
Una serie sonora de tres capítulos co-creados. Se trata de una obra que desjerarquiza el concepto de autoría y sitúa los conocimientos en un plano de emociones compartidas y de deseo de igualdad, como motor de legitimación de saberes. La Malla articula este propósito de co-creación y horizontalidad adentrándose en las geografías cotidianas y en las experiencias colectivas de tres entornos urbanos singulares: la Cañada Real (Madrid), la Horta Sud post-DANA(València) y La Mina (Barcelona). Cada uno de sus capítulos da voz directa a las comunidades (a través de una representante de la acción comunitaria) y a los actores locales (a través de artistas cuya obra haya incidido en la perfomatividad del lugar).
El podcast trasciende el mero formato divulgativo para convertirse en una herramienta de investigación-acción participativa donde se intercambian los roles de entrevistadora/entrevistada, y donde la memoria comunitaria y las dinámicas socioespaciales se entrelazan en un diagnóstico compartido que atepone la defensa de la vida por encima del relato de la supervivencia.
Contra-cartografías
Un trabajo de cartografía crítica que documenta la (re)construcción comunitaria de los lugares y ofrece nuevos espacios para el tejido de vínculos y la negociación de usos. Los mapas elaborados por Cristóbal Hernández como parte de su tesis doctoral se han entregado al colectivo que habita Huertas Mirabal (Barcelona) para sus archivos de intervención con los organismos de ordenación del territorio. Sus mapas de Horta Sud (València) también se han hecho llegar a las instituciones que albergan la campaña Salvem les Fotos. Uno de ellos se ha puesto a disposición del público general en la exposición «Memòria i Resiliència. La fotografia com a testimoniatge de vida», en el Museu Comarcal de l’Horta Sud. La cartografía, entendida como narrativa, se ha nutrido también de los relatos orales recogidos por Jacobo Sucari, Tania Cearreta y Cristóbal Hernández en la zona afectada por la DANA. Su materialización como fuente consultable de información en formato sonoro forma parte de las contribuciones del proyecto REDSIST a la recuperación y preservación, también emocional, de la memoria de la zona.
Documental «Las Cosedoras»
Realizado por Tania Cearreta en el marco de su tesis doctoral, este trabajo audiovisual, se adentra en un taller de costura del barrio de La Mina, en las afueras de Barcelona y en el margen occidental de la municipalidad de Sant Adrià del Besòs. Las cosedoras muestra un espacio esencial que articula desde hace años la vida cotidiana de las mujeres de la zona, allí donde la esfera de lo privado fricciona con la experiencia de lo común para dar forma a un espacio político regido por la ética del cuidado mutuo. Mezclándose con ellas y dejando que el dispositivo grabe solo, el film entrelaza las historias de estas mujeres con el traqueteo de las máquinas. Las prendas que se confeccionan en el taller se tejen como las raíces y las ramificaciones del sentirse parte del barrio, a pesar de las edades y las procedencias diversas, revelando el espesor de los bordes de la ciudad.
El documental de Tania Cearreta no solo retrata sino que nutre esas redes de apoyo mutuo que hablan por sí solas. Este trabajo se ha mostrado en festivales y certámenes, siendo galardonado como Mejor Corto Documental en el Stockholm City Film Festival [Junio 2024]


